El uso de plantas en las patologías invernales

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Algunas de las preguntas más recurrentes en esta época del año que escuchamos en las farmacias tienen que ver con la gripe. Sin embargo, el paciente que pide algo para la gripe no siempre tiene realmente gripe. Lo más frecuente es que padezca un resfriado o alguna de las afecciones enmarcadas en lo que llamamos patologías invernales, procesos víricos que cursan con síntomas que afectan al sistema respiratorio superior (la nariz, la garganta, los bronquios…).

Especies vegetales como el eucalipto, menta, niaouli o pelargonio, tienen acción descongestiva sobre la mucosa nasal. Plantas con mucílagos y/o resinas, como la altea (malvavisco), aloe, hamamelis, llantén o mirra, tienen acción protectora y antiinflamatoria local sobre la mucosa nasal, la esfera orofaríngea o los bronquios. Plantas de acción antitusiva, mucolítica, expectorante y/o balsámica, como abeto, eucalipto, pino, grindelia, llantén, liquen de Islandia, hiedra, regaliz, anís verde, hinojo, tomillo o el mismo pelargonio, están indicadas en los distintos tipos de tos. Y por fin, para prevenir y evitar las complicaciones de los resfriados siempre podemos contar con equinácea y de nuevo pelargonio. Pero eso sí, para dar el mejor consejo conviene conocerlas, conocer sus mecanismos de acción y las posibles combinaciones.

Por frecuentes y por ser autoresolutivas, el paciente (e incluso el profesional de la salud) suele banalizar las patologías invernales, sin tener siempre en cuenta que pueden complicarse fácilmente y dar lugar a sobreinfecciones bacterianas que pueden afectar a diversas partes del árbol respiratorio (garganta, bronquios, oídos o senos nasales y paranasales) y, en el caso de la gripe, las infecciones pueden extenderse a otros órganos como el corazón (originando pericarditis o miocarditis) o causar complicaciones de otras enfermedades crónicas (respiratorias u otras) que padezca el enfermo.

Se ha debatido mucho sobre la relación entre ambiente frío y resfriados y los estudios realizados no han sido concluyentes. No obstante, la mayoría de los datos obtenidos apuntan a que el enfriamiento (estacional o por refrigeración de los locales y vehículos en verano) no es una causa directa de resfriado (la causa directa es el contacto con los virus) pero si es un factor desencadenante.

Conocer los síntomas diferenciales entre unas y otras patologías, los factores predisponentes, los signos y síntomas de alarma y posibles complicaciones que indican la derivación al médico y cuáles son los grupos de riesgo de sufrir estas complicaciones, es imprescindible antes de aconsejar un producto para una atención farmacéutica personalizada, eficaz y segura.

Y para solucionar todos estos problemas la fitoterapia nos brinda una herramienta muy útil que es importante conocer.

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