“Googlerización” de la Salud

¿Las máquinas pueden sustituir a las personas? ¿Mi teléfono puede saber qué me pasa? ¿Mi ordenador me curará? La mayoría pensamos que en un presente realista no todo está ni debe estar en manos de la tecnología; cualidades como la cercanía, la flexibilidad y la gestión emocional son parámetros muy humanos que en un entorno sanitario respetamos y valoramos.

Imaginemos la técnica de un buscador de internet, por ende el popular Google, un supermotor que clasifica toda la información y la conecta con palabras existentes en su contenido, páginas basura incluidas. Una vez sabemos esto, ya intuimos como podemos manipular cualquier escrito para que sea de los primeros en aparecer ante las búsquedas de los usuarios. Luego giremos la cabeza y observemos otro parámetro, cualquier persona con el equipo adecuado puede crear contenidos, opinar sobre temas que conozca o desconozca y ser referente en un tema sin haber demostrado su valía para ello.

Y ya tenemos la fórmula, escribo en Google un síntoma y ¿qué información hallaré?

El problema de buscar la solución a problemas médicos mediante Google es muy grave porque, aparte de nutrirnos de información que no siempre es correcta, llegamos, en el 25% de los casos, a suplantar la visita al nuestro consejero de la salud. Añadamos un nuevo fenómeno relacionado con la hipocondría, la cibercondría y veremos el alcance de la gravedad.

En cualquier profesión sanitaria es muy importante conocer este fenómeno bautizado como “googlerización” para trabajar preventivamente sobre él y para poder compensarlo.

El profesional farmacéutico como persona de confianza puede incidir muy positivamente en el estado de ánimo de sus pacientes. Este estado emocional está muy ligado a la desinformación a la que nos somete la era de la humanidad con más recursos informativos de la historia.

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