La transformación digital en el sector sanitario

El desarrollo tecnológico nos ha traído un amplio abanico de dispositivos y de tecnologías que genera oportunidades para transformar sectores enteros. Tecnologías como la computación en la nube, los teléfonos inteligentes, las redes sociales, la tecnología ponible, el internet de las cosas, la inteligencia de datos o el aprendizaje automático permiten plantear nuevas formas de gestionar la atención sanitaria. Este es precisamente el objeto de la salud digital.

Hasta ahora la incorporación de la tecnología se ha ido haciendo con el fin de mejorar los procesos establecidos, lo que ha permitido ganar en eficiencia. Ahora de lo que se trata es de concebir y diseñar nuevas estructuras y procesos que tengan en cuenta la realidad actual, es decir, aprovechando el enorme volumen de datos generados, poniendo el énfasis en la prevención, fomentando el liderazgo y la implicación de los profesionales, así como el empoderamiento y autogestión de los pacientes.

De lo que se trata, pues, es de llevar a cabo una transformación radical de las organizaciones sanitarias mediante la adopción de las tecnologías digitales, esto es, un proceso de transformación digital, que comporta un desmantelamiento de las estructuras y sistemas existentes y una revisión y revaluación de todos los procesos. Todo ello suele conllevar aparejada la transformación de las personas que componen la organización, lo que a menudo tiene un enorme impacto en su comportamiento y en sus actitudes. Si ya de por sí las personas solemos mostrar una resistencia natural al cambio, cuando de lo que se trata es de introducir un cambio radical, resulta lógico prever un movimiento interno de fuerte oposición.

En un proceso de transformación digital de una organización la tecnología en sí misma rara vez es el mayor desafío. Sobre todo si tenemos en cuenta que en las organizaciones sanitarias la tecnología ya está presente, en forma de historias clínicas electrónicas, sistemas de prescripción electrónica, telemedicina, robots quirúrgicos e incluso ya se ha empezado a trabajar con sistemas de aprendizaje automático. La tecnología es el facilitador de la transformación de los procesos, más que la causa fundamental de la transformación en sí misma.

Para poder acometer con éxito la transformación digital en cualquier organización, hay tres aspectos que son clave, que son: las personas, los procesos y la tecnología. El éxito de la transformación digital depende en gran medida de las personas. Es con diferencia el factor de éxito más importante. La esencia de este cambio es cultural y cualquier cambio cultural tiene que empezar por la gente. Una transformación digital sólo se producirá si las personas adecuadas participan en el proceso y si todos están de acuerdo con los cambios que se producirán en toda la organización.

En ocasiones se busca aplicar tecnología a procesos existentes, lo cual es un enfoque erróneo. Lo adecuado es reflexionar primero sobre los procesos y ver la manera de optimizarlos. En lugar de tratar de insertar la tecnología en los procesos existentes, ahora es el momento de identificar lo que se podría mejorar. Al buscar eficiencias tanto en los procesos como en las herramientas, a largo plazo el beneficio será mucho mayor.

En definitiva, la transformación digital requiere un cambio en toda la organización, en la forma de pensar, de trabajar y de proporcionar servicios a los usuarios. Comienza con el personal, obteniendo la participación adecuada y el equipo idóneo, y posteriormente planifica los procesos para alinearlos con los objetivos estratégicos. Por último, todo esto lo apoya con la tecnología adecuada que permita alcanzar estos objetivos.

El valor de la transformación digital es doble. De un lado, permite mejorar la salud de las personas y, de otro, al aportar eficiencia contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario. Por su parte, los profesionales sanitarios pueden hacer mucho para motivar el cambio en sus organizaciones. Pueden formarse, formar a los que están a su alrededor, ser ejemplo en su día a día, adoptando las soluciones tecnológicas puestas a su alcance, prescribiendo o recomendando enlaces y aplicaciones. Y, sobre todo, teniendo claro que la transformación digital no va de tecnología, sino de personas.

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