Tu farmacia, tu mejor influencer

“¿Pero ¿qué influencer voy a ser yo, si sólo tengo 200 seguidores y la mitad llevan mi apellido?” se preguntará el lector. Si tomamos el significado literal de influencer como “persona que influye”, la farmacia ya es influencer: somos uno de los profesionales en los que más confía la gente. Sin embargo, si tomamos el significado moderno de influcencer -persona con muchos seguidores en las redes sociales- la cosa se complica y el camino se vuelve más largo.

No me entendáis mal: los farmacéuticos debemos estar alejados del patrón común de los llamados influencers. El de “me habéis preguntado muchos que qué utilizo para… “ y fotito posando con un producto patrocinado, ¿Por qué? Porque valemos para más. No pasamos cinco (dando gracias) años de carrera metiéndonos nombres interminables entre las orejas para acabar usando el manido amimefunciona. No. Si algo se nos da bien a los farmacéuticos es adaptar nuestros conocimientos profesionales para que todo el mundo pueda entenderlos, es decir, simplificar tecnicismos: no hacemos otra cosa en el mostrador. Y funciona: somos uno de los sanitarios de referencia para los pacientes.

Debemos plantearnos lo siguiente: ¿Por qué no extrapolar esa capacidad, adquirida durante años de hacer didáctica en el mostrador a los tiempos modernos? Por poner un ejemplo: al día repetimos cien veces “ese medicamento necesita receta”. Si esa frase la explicamos en redes sociales, en vez de a cien personas podemos llegar mil. Si además conseguimos darle un toque de humor, o explicarlo con una imagen o vídeo, podemos llegar a cientos de miles.  La forma más sencilla que tiene una farmacia de convertirse en influencer -en su significado moderno- es trasladar lo aprendido en el mostrador al mundo virtual. 

¿Por qué estamos fallando? El error de muchas farmacias ha sido considerar las redes (especialmente Instagram) como una especie de escaparate en el que colgar nuestros productos y ofertas, esperando una lluvia de ventas. Pero esa lluvia nunca llega. Como tampoco llegan sus miles de seguidores. Por lo general, los usuarios de internet revisamos nuestras cuentas buscando ocio o información, no comprar productos: para eso tenemos tiendas físicas u online. Por ese motivo las cuentas “destinadas” a vender (por muy buenas ofertas que tengan) no suelen acabar teniendo éxito.

Sin embargo, y como decíamos antes, los farmacéuticos tenemos algo que ofrecer a nuestros seguidores potenciales: información. No solo sobre productos que queramos vender, sino sobre cualquier tema relacionado con nuestra profesión. Echando un vistazo a cuentas de farmacéuticos, las que más éxito tienen son aquellas que dan a los usuarios información de temas de actualidad o de interés: vídeos, infografías, podcast o simplemente escritura.

Al final lo que acaba funcionando en internet es exactamente lo mismo que en el mostrador de la farmacia: la comunicación con nuestros “seguidores”. El saber qué quieren, cómo dárselo y cómo transmitirlo. Y es que las personas son personas, dentro y fuera de internet, y sus inquietudes, curiosidades e intereses no cambian. Por eso la farmacia ya es influencer, ahora sólo nos falta ponerlo en práctica. 

Guillermo Martín Melgar.

Farmacéutico, Bloguero, Tuitero y autor de @Farmacia_Enfurecida

COMPÁRTELO:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *