Vitaminas y minerales: consejo farmacéutico

El trabajo, los hijos, la pareja, el networking con los colegas… Queremos llegar a todo y, muchas veces, nos quedamos sin energía a mitad del día. Acudir a la farmacia en búsqueda de alguna ayuda para sentirnos más vitales, suele ser lo más habitual.

Los complementos alimenticios con vitaminas y minerales pueden ser una opción de recomendación, especialmente en aquellos casos en los que no se obtienen suficientes vitaminas y minerales a través de la dieta diaria. Y es que el modo de vida actual no siempre ayuda a que esta alimentación mantenga el equilibrio deseable.

El potencial desarrollo de esta categoría de productos en España ha sido reconocido por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), quien apunta que el creciente interés de la sociedad por mejorar su calidad de vida mediante hábitos nutricionales adecuados está detrás de este auge. En esta línea, la categoría vitaminas y minerales figuraba como la número 1 en ventas, con más de 68,8 millones de euros de facturación en el sector Consumer Health, según datos de la consultora hmR.

De todos los productos que se engloban como “vitaminas”, el subgrupo con más peso en la farmacia, según el estudio de la farmacéutica Maria-Josep Divins Triviño “Vitaminas”, publicado en El Servier, es el de los polivitamínicos con minerales, con una cuota de mercado del 33,5%. Le siguen aquellos a base de vitamina B1 y asociaciones (21%) y, a continuación, los de vitaminas A y D, con un 13,7%. Muy por detrás les seguirían otras vitaminas como la vitamina C u otros productos como polivitamínicos sin minerales.

No obstante, este estudio apunta diferencias entre las vitaminas de prescripción médica y las vitaminas de venta libre. En las primeras, las recomendadas por el médico, destaca el subsegmento de las vitaminas B1 y asociaciones, siendo el más recetado (un 34,9%). Le siguen las vitaminas A y D, con un 23%, y los polivitamínicos con minerales con un 17%.

En cuanto a la categoría OTC (por recomendación farmacéutica), los porcentajes difieren considerablemente, ya que más de la mitad de la facturación la registran los polivitamínicos con minerales (casi 6 de cada 10). Seguidamente, la vitamina C, con casi 1 de cada 4 euros. En estos casos, diferenciarse con un consejo farmacéutico enfocado a las necesidades de nuestros clientes, supone una oportunidad para incorporar el valor añadido que otros establecimientos no pueden aportar.

¿En qué casos puede necesitarse un “extra”?

Como indica el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) existen algunos casos concretos en los que puede necesitarse un mayor consumo de vitaminas y minerales, como por ejemplo durante la infancia o el periodo de lactancia. Por otro lado, las mujeres embarazadas o las que están buscando quedarse también pueden necesitar un mayor consumo de ácido fólico.

En el caso de los grupos de población de mayor edad también pueden darse casos de déficit de vitaminas debido a las dietas inadecuadas o a las patologías asociadas al envejecimiento. La disminución del ejercicio físico es otro factor que puede aumentar la sensación de debilidad o fatiga muscular.

Según el CGCOF, las personas que siguen una dieta vegetariana y/o vegana también pueden presentar con más frecuencia déficit de vitamina B12, presente en alimentos de origen animal.

Por último, es importante que las personas que practican deporte con asiduidad y de gran intensidad como deportistas de élite o alto rendimiento puedan necesitar un extra de vitaminas y minerales. Estas necesidades pueden cubrirse a través del consumo de complementos alimenticios.

Farmacéuticos, promotores de la salud

Ante el auge de consultas en la farmacia sobre nutrición y complementos alimenticios, ofrecer un asesoramiento en alimentación, orientado a la toma de vitaminas y minerales, puede ser un punto diferencial, especialmente si viene acompañado de un farmacéutico con formación especializada en nutrición.

Preguntar a nuestros clientes sobre su estilo de vida e informarles sobre los distintos tipos de nutrientes y hábitos saludables puede ser un primer paso para construir una relación de confianza con ellos. Es importante que el farmacéutico comunitario escuche al cliente y le oriente para facilitar su decisión y elección. También es imprescindible insistir en la importancia de una alimentación equilibrada y de tomar los complementos alimenticios en la posología recomendada y durante el período aconsejado.

Por último, también es necesario valorar en qué casos es recomendable derivar al consumidor al médico para que valore la situación e informar de las posibles interacciones entre vitaminas y medicamentos.

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